miércoles, 4 de febrero de 2015

Aún en la distancia

Cuando mi boca sabe a tu boca 
y tu boca sabe a pecado. 
Cuando tu cuerpo empapado 
huele a lluvia de Caracas en primavera, 
y mi cuerpo huele a la esencia

que en mi piel han esparcido tus manos. 
Cuando tu complicidad me reconoce y me acoge 
franqueando el límite de tus piernas, 

y al compás de tus caderas
mi complicidad te reconoce y te colma
y te llena... y te llenas de mi,

entre besos
y me estremezco en ti,

entre abrazos.
Y se funde la piel en los cuerpos 
y se derrite la miel en los labios 
y te derramas en mi 
y me derramo en ti... 

Y entre espasmos, trémulo 
henchido de mil caricias,

tu nombre susurro entre recuerdos
esbozando, apenas, una sonrisa.