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miércoles, 4 de febrero de 2015

Aún en la distancia

Cuando mi boca sabe a tu boca 
y tu boca sabe a pecado. 
Cuando tu cuerpo empapado 
huele a lluvia de Caracas en primavera, 
y mi cuerpo huele a la esencia

que en mi piel han esparcido tus manos. 
Cuando tu complicidad me reconoce y me acoge 
franqueando el límite de tus piernas, 

y al compás de tus caderas
mi complicidad te reconoce y te colma
y te llena... y te llenas de mi,

entre besos
y me estremezco en ti,

entre abrazos.
Y se funde la piel en los cuerpos 
y se derrite la miel en los labios 
y te derramas en mi 
y me derramo en ti... 

Y entre espasmos, trémulo 
henchido de mil caricias,

tu nombre susurro entre recuerdos
esbozando, apenas, una sonrisa.

viernes, 4 de julio de 2014














- Siéntate aquí, frente a mi.

- Quiero complacerte,
ofrecerte mi cuerpo...,
hazme sentir que soy solo tuya,
para que dispongas de él y de su piel
sin límites, ni tapujos.

- Me desabotonas la blusa,
dejando ver el sostén
la lencería con delicada puntilla
que enmarca y altiva mis senos,
como lunas blancas de otoño
o de frío invierno.
Humedécete los dedos y
pellízca mis pezones,
que en la areola de mi pecho
resalten inquietos, dentro de su corona
con su halo de color bermejo.

-  Me levanto, giro
dándote la espalda

- Baja la cremallera de mi pollera,
y deja caer, inerte
la tela dela falda
para mostrarte las piernas...;
mostrando también las ligas y el liguero,
las medias de seda negra,
el tanga, tenue y etéreo,
que recorta en negro mis nalgas
dibujando su esbelta redondez.

- Ponme a cuatro patas,
quiero ser,
para ti, una gatita en celo.
acaríciame con la mirada
hasta sentir como se funde en nosotros
el cielo y el infierno....

- Te muestro mi culo blanco,
me acaricio suavemente,
el clítoris, la vulva, los labios del ano;
mojo con la gruta los dedos,
recorro mi sensualidad con rítmicos movimientos,
delicadamente y con fuerza
presionando hacia arriba y hacia abajo,
deprisa y despacio, en círculos
alargados, redondos, oblicuos.
Introduzco mis dedos en cada resquicio humedecido,
agitándolos con ritmo frenético.

- Muevo mis caderas,
al compás arcaico y eterno
que instintivamente bailan los cuerpos;
siento la sangre en el plexo nervioso perineal
siento los espasmos en mi conducto vaginal
siento como suben las oleadas de placer por la médula espinal
siente el temblor en el clítoris
siente como estallan de placer las espinotalámicas neuronas...
y te corres, te mueres de gusto y te corres...
y te dejas ir...
entre gemidos de placer;
sintiendo mi excitación sobre tu piel,
en la caricia de mi mirada.


martes, 18 de diciembre de 2012


SOY TU AMANTE

Soy tu amante apasionada, la mujer que te enciende...
a la que no le importa que le des una hora, un minuto...
o toda la vida, para compartirla....

Me baño en mares de lujuria, me lleno de arena apasionada....
soy tu amante nocturna, la que te entiende y te comprende..
la que te exige y da todo...

Mi amante de dulce mirada, extraño tu pasión...
extraño tu calma...
extraño tu cuerpo....

Regresa que ésta que te espera...
con pasión y con paciencia.... se llama...
Tu amante!!!!!!

miércoles, 29 de agosto de 2012

COMO LO HACES CON TU GUITARRA



Me gustaría que lo hicieras, jugar conmigo como lo haces con tu guitarra.
Haz que mi cuerpo vibre como cuerda que se desgarra.
También tengo mis cuerdas, también soy de madera repujada.
Y tus manos se deslizan tocando todo sin dejar nada.
Entre trastes y tornillos que con tus dedos cantan
Mi cuerpo de mujer infiel, desnuda de pudor y de enaguas
Entre tus manos se agita, no quiero que llegue el alba.
Acaricia con tu boca los picos de mis senos, la electricidad recorre mi cuerpo,
convierte tus notas sonoras que se elevan hasta el cielo
en notas de pasión que hagan que alcemos el vuelo.
Me encanta la forma como acaricias el cuello,
tus dedos se aferran dejando en mi piel tu sello.
De mi boca sale un gemido, de la guitarra una melodía.
Pruebo tu dureza, tan divina, tan grande, tan mía.
¿Por qué no vienes conmigo, a alcanzar el Nirvana?
Vamos al refugio que hemos creado, a nuestra cama.
a fundirnos, deseo, pasión, música y melodía.
Vamos a hacer el amor toda la noche y todo el día.
El tiempo se detuvo, ya no hay prisas ni distancias, 
la noche se quedó dormida, al alba no quiso despertarla.
Por las ventanas vecinas se asoman otros amantes
escuchando nuestra música, mi cuerpo y tu guitarra cantante.
Cuando por fin despertemos, cuando el sol entre por la ventana
seguiremos juntos y mi cuerpo volverá a ser tu guitarra.

viernes, 1 de junio de 2012

Fantasía o Realidad?


Era su primer encuentro, sucedió en un hotel de Caracas. Quedaron en encontrarse en un café cercano y allí está ella sentada esperando. Cuando llega, él busca Rosario y ella se entrega a su abrazo de bienvenida (él no tiene nombre, o mejor dicho, puede ser cualquier nombre). Ella ha luchado contra esta pasión durante largo tiempo, pero su cuerpo es traidor y se estremece en forma inmediata cada vez que la  toca. No se atreven a decir mucho. Llegan a la habitación que le han asignado, la 1303. Ha pasado mucho  tiempo desde que se desean. Se abrazan, se besan, es la primera vez. En su excitación, las pantis son arrancadas y vuelan hasta el piso. Cuando coloca él su mano sobre su monte, de su garganta sale un gemido reprimido. Finalmente, después de tanto tiempo, él está aquí para satisfacer su deseo. Su excitación es tan intensa sólo pasando los dedos contra su clítoris ella llega al orgasmo. Después se calma su respiración,  se inclina hacia abajo y mordisquea la oreja diciéndole: cuántas veces he deseado tu cuerpo. Él pasa la mano por el cuello, agarra el pezón izquierdo entre los dedos, apretando hasta que se pone duro. Al oírla gemir, él levanta su cabeza contra su pecho y comienza a morderlo. Ros apretó su cuerpo arqueado, que se mueve hacia él saboreando la sensación de su boca contra la suya. Ella grita, cuando sus colmillos perforan su pezón. Orgasmos recorren su cuerpo de pies a cabeza, dejándola temblando de placer. Antes de que pueda comprender lo que ha sucedido, él la penetra con su palpitante erección. Está tan duro y listo que empieza a golpear en ella. Con cada golpe ella le ordena que le dé más duro. Sus piernas se envuelven alrededor de él abrazándolo. Arquea la espalda, ella toma todo lo que está dando, y lo desafía para más. Él agarra el pelo en la mano tirando de su cuello hacia atrás en un ángulo agudo. Ros rastrilla las uñas por su espalda se mantiene apretada sobre sus muslos, empujándolo hacia adentro. La carne cumple con la carne, como dos se hacen uno. Se dan vuelta hasta que ella se sienta encima de él. Clavando los talones en la cama ella comienza a montar. Ubicado sobre él se siente en control. Ella se inclina y se frota contra él mientras se balancea hacia atrás y hacia adelante. El deseo, el calor empieza a subir en ella y pronto se entregará toda para él. Él le da vuelta y poniéndola en cuatro patas la penetra por detrás. Su ritmo se incrementa hasta que está  tan húmeda que la verga se le empapa en sus fluidos. Dando un fuerte gemido que él saca su polla y eyacula todo su trasero. De nuevo acostados, uno al lado del otro en la cama, se restablece la respiración, y los suspiros de satisfacción llenan la recámara. Ros cerró los ojos por un momento, al levantarse para limpiar los líquidos que aún corrían por sus piernas se dio cuenta que estaba sola, no había nadie en la recámara. Ahora lo entiende todo a la perfección…

viernes, 3 de febrero de 2012

NUESTRA NOCHE DE PASIÓN



Deseo
Tocar tu mano
Acariciarte los labios
Quiero conocer cada centímetro de ti
Probar todas las partes de tu cuerpo
Lamerte, besarte, poseerte
Beber a través de los poros
La sangre hirviente de tu pasión

Quiero perderme en tus ojos
Consumirte con un beso
Calienta mi cuerpo en llamas
Calienta el fuego en mi sangre
Con caricias dulces
Toca mi alma con tu pasión

Acuéstate a mi lado
Siente mi vagina llorando por ti
Vamos, piérdete dentro de mi
Tocar, explora, prueba
Vamos a superar la pasión, ir más allá de la felicidad
Porque esta es nuestra noche
Seremos uno consumidos por las llamas de la pasión…

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Primera Vez con mi Amante Virtual

Habíamos hablado varias veces por Internet, o en el MSN. Él me había pedido un encuentro frente a frente para conocernos. Finalmente accedí y nos pusimos de acuerdo en reunirnos para “ver que pasa”. Me costó mucho tomar esta decisión ya que nunca había tenido relaciones sexuales con nadie fuera de la Internet y nunca le había sido infiel a mi pareja;  pero yo quería un poco de aventura en mi vida y en ese momento yo estaba un cansada de la rutina. No puedo dejar de decir que tenía miedo de lo que pudiera pasar, es más, estaba aterrada. De todos modos, me encontré con él en un centro comercial que resultó estaba muy cerca de su casa. Estacioné mi auto en la esquina, escondido, algo lejos y escondido, para que no se levantara ninguna suspicacia si alguno de mis amigos o familiares pasaba por allí. Él me recibió en una cafetería del lugar, se levantó cuando me vio acercarme y me dio un beso en la mejilla, nos sentamos a la mesa y pedimos un café, charlamos de tonterías, Todavía me río cuando pienso en lo primero que me dijo: comentó sobre el tamaño de mi cartera diciendo que podría ser utilizado como una maleta o algo por el estilo. En un momento me susurró: “Mi departamento está cerca, vamos para poder charlar más cómodamente?”. Acepté porque estaba nerviosa de que alguien pudiera vernos. Subimos. Abrió la puerta y me invitó a pasar.  Me ofreció una bebida y me dijo que me pusiera cómoda. El apartamento es del tipo estudio, un solo ambiente, por lo que la cama era el único sitio donde podía sentarme. Regresó en un instante con un par de cervezas heladas y me preguntó que sí podía sentarse a mi lado. Con una sonrisa pícara le dije que si. Después de hablar un poco se inclinó y me besó. Yo en verdad esperaba que se devorara mi boca, pero no fue así en absoluto ¡Él era tan dulce! Con sus manos tomó mi cabeza y recorrió de arriba a abajo mi espalda. Era tan suave que me hizo temblar y me acerqué hacia él, porque yo quería más. Movió las manos hacia el frente de la camisa y se atrevió lo suficiente como para meter su mano debajo hasta encontrar el sujetador de encaje rojo que decidí llevar. Me mantuve apretada hacia él para mantener el beso. Me recosté en la cama. Se acostó entre mis piernas, deslizando su mano dentro de mi pantalón mientras con la otra me tomaba del pelo, luego me los desabrochó y me los sacó con facilidad hasta las rodillas. Dejó de besarme y se concentró en acariciar mi gruta con los dedos. Traté de contenerme, pero yo estaba tan mojada que me empecé a retorcerme, girando mi cuerpo, tratando de que sus dedos entraran más profundo en mí. Yo arqueaba la espalda y gemía cuando de repente se detuvo. Yo estaba pensando que había hecho algo malo, cuando se levantó de la cama. Se acercó a la pequeña cómoda, abrió el cajón de arriba a la izquierda y sacó un preservativo. Yo estaba al borde de emoción cuando lo vi empezar a desabrocharse la ropa propia y dejarlos caer al suelo mientras envolvía su enorme polla en el látex. De regreso a la cama terminó de sacar mis pantalones y los tiró al suelo. Al instante me agarró la cara para acercarme hacia él para besarme otra vez. Había pasado tanto tiempo desde que me había sentido plena teniendo relaciones sexuales que yo sabía que acabaría apenas su pene tocara la entrada de mi vagina, pero no podía acabar aún. Yo estaba tan mojada como no lo había estado nunca. Abrí mis piernas un poco más separadas y sentí su pene por primera vez, apenas tocando mi coño. Poco a poco, entrando la cabeza palpitante, me quedé sin aliento, se detuvo, pero no salió y empezó a besarme de nuevo. Fue entonces cuando se deslizó con gran facilidad, dejando escapar un gemido. Me besó el cuello mientras nuestros cuerpos se empezaban a amoldar y a girar al mismo ritmo. Se movía muy lento y se aseguraba de que cada golpe fuera profundo y penetrante. Fue entonces cuando no pude soportar el resto de mi ropa por más tiempo. Me senté y el me arrancó la camisa tan rápido como pudo y ya sacaba mi sujetador fuera del camino. Mis pezones se sentían como si estuvieran a punto de explotar, Agarró, pellizcó y acarició cada seno, chupando y lamiendo, dedicándose al izquierdo, él sabía que era el botón para enardecer mi cuerpo. Comenzó a mover su polla en mí un poco más rápido embistiendo muy duro y penetró muy profundo en mi vagina. Yo estaba gritando su nombre y pidiendo más fuerte, más aprisa cuando me dobló las piernas contra el pecho y la penetración se hizo aún más profunda de lo que pensé era posible. Podía sentir su polla palpitante dentro de las paredes de mi coño y me sentí más húmeda con cada golpe. Mi cabeza daba vueltas mientras que él me poseía, y es ahí cuando acabé. Yo nunca había tenido un orgasmo así antes y me encantó la sensación de las contracciones que mi vagina hacía con su miembro en el interior. Me embistió un poco más rápido y duro, su cuerpo hacía ruidos golpeando contra mi cuerpo y su semen comenzó rezumar a borbotones dentro de mi cuerpo. Él se retiró, y mi coño hizo un ruido cuando la cabeza salió fuera de mí y se puso a mi lado, mimándome, abrazándome, besándome y diciéndome estas palabras: “Eres divina, Ros. Siento que ya hay una conexión entre nosotros que va más allá del sexo, me siento unido a ti de muchas maneras… Podrías hacer que me enamore…” Yo le respondí: “Esas son cosas del destino…”. Y me dijo: “Para nuestro próximo encuentro te voy a tener preparada una sorpresa que se que te va a gustar…” Y así fue…. Pero esa es otra historia…..

sábado, 19 de noviembre de 2011

MI VECINO DEL PISO 7



Hola, me llamo Rosario pero todos me dicen Ros. Tengo 47 años, casada. Soy ancha de caderas, cintura delgada, senos copa C, erguidos a pesar de la maternidad. En las mañanas, luego de que mi niña se va al colegio y mi marido a trabajar, bajo a comprar el periódico en un puesto cerca de mi casa. Casi siempre el ascensor baja lleno, yo vivo en el piso 13 y en el piso 7 se monta un vecino, mas o menos de mi misma edad, casado tambien. Al principio, cuando nos encontrábamos, el saludo era formal, tan solo un buenos dias y nada más. Pero poco a poco, fuimos teniendo un poco más de confianza y, con otros vecinas y vecinos que bajaban tambien, compartíamos comentarios, sucesos, hechos y, por que no, algún que otro chisme, todo dentro del tiempo que duraba el viaje hasta Planta Baja. Al poco tiempo comencé a notar que mi vecino del 7 me miraba con  ojos pícaros y su saludo venía cargado de doble intención. Las veces que nos encontrábamos solos en el ascensor siempre me besaba en el cachete y me hacía algún comentario: "estás muy linda hoy" o "que bien te queda esa falda..." No puedo negar que sus palabras me alagaban y comencé a vestirme un poco más seductora, con un brassiere que realzara mis senos, alguna camisa muy pegada, o un vestido picarón. Él se daba cuenta de que me vestía así por su causa. No dejaba de sonreirme y regocijarse con mi atuendo. Un día bajé un poco más temprano porque tenía que hacer una diligencia y debía tomar el autobús. Comenzó a llover cuando llegaba a la parada. ¡Qué lata! Estando allí parada se detuvo una camioneta a mi lado, se bajó el vidrio del copiloto y vi a mi vecino que se asomó y me dijo: "Móntate que yo te llevo". Uff que buena suerte la mía! Me preguntó que adonde iba y yo le dije: "Sí pasas por alguna estación del metro, me puedes dejar allí" "No, te llevo adonde vayas, no tengo prisa en llegar, es lo bueno de ser el jefe" Fuimos hablando de cualquier tema hasta que llegamos a mi destino. Cuando me despedía tomó mi cara entre sus manos, la acercó a la suya y me susurró: "Ya tienes quien te lleve a todos lados, tu sólo dime adonde vayas y yo te llevo" y besó suavemente mis labios. Su beso y su aroma a colonia masculina me acompañaron todo el día. Al día siguiente bajé como todos los días con varios vecinos, al llegar al 7 estaba impaciente y al abrirse las puertas allí estaba él, cuando llegamos a la Planta Baja, se retrasó hasta que yo salí y me dijo quedamente: "Mañana espérame en la parada" Por supuesto que tomé su palabra, inventé cualquier excusa y puntualita estaba esperando. Para esa ocasión me puse un vestido que llegaba por encima de mis rodillas, tirantes en los hombros, sin brasiere. Cuando subí a la camioneta, a mi querido vecino se le iluminaron los ojos... "´¿Cómo amaneció hoy la dueña de mis sueños?" Me reí y nos fuimos rodando. Como había mucho tráfico, él aprovechaba para acariciar mi rodilla, la cual había colocado estratégicamente cerca de la palanca de cambio.  De vez en cuando la mano subía hacia mi redondo muslo, haciéndome sentir un calorcito entre las piernas. Me preguntó que adonde iba y yo le respondí: "No tengo rumbo fijo.." "Perfecto" me respondió. Fuimos a un lugar solitario, en la mitad de la montaña que rodea Caracas desde donde podíamos contemplar todo el valle. Empezamos a besarnos, tímidamente primero, bien profundo después mientras sus manos se perdían debajo de mi falda, asombrándose el conseguirse con mi humedad; sacó mi seno derecho de su prisión de tela y comenzó a mordizquearlo. Mi excitación ya alcanzaba su máxima expresión. Busqué su dureza, la saque de su envoltorio y comencé a chuparla. Sus gemidos retumbaban dentro de la camioneta. Mientras yo mamaba él acariciaba toda mi intimidad, metía sus dedos en mi conchita húmeda. en mi culito, acariciaba mis nalgas, me masturbaba.. Yo me movía encima de él chupando, lamiendo, mamando. Cuando sentimos que ya íbamos a acabar, sacó una toalla que tenía a la mano y acabó en ella y luego me limpió a mí. Yo estaba plenamente satisfecha también. Quedamos en que el próximo encuentro sería aún mejor, mientras tanto nos conformaríamos con mensajitos de texto bien calientes, sex-tex como le dicen...  Tuvieron que pasar varios días para que pudiéramos cuadrar otro encuentro. Esta vez fuimos a un refugio en la llamada Calle de los Hoteles de Caracas. Para esa ocasión me puse un pantalón jean bien ceñido a las caderas, una camisa de botones bien ajustada que dejaba notar mis senos aprisionados en un brassiere push up, botas hasta las rodillas de tacon aguja... Todo pensado para hacer un poco más dificultosa la labor de desvestirme... jejeje.. Quería que mi amante sufriera despojándome de mis ropajes... Al subir a la habitación el deseo ya no nos dejaba obrar con cautela. Besos apasionados, caricias atrevidas... Caímos en la cama devorándonos con los labios, mis manos luchaban con el cinturón, las de él con el cierre de mis pantalones.. Casi me arrancó los botones de la blusa, dejó al descubierto mis pechos y, como nene hambriento, comenzó a chuparlos, morderlos, lamerlos, los apretaba para meterlos juntos en su boca. Mis manos se perdían en su entrepierna, saque su dureza que ya había alcanzado su buen tamaño y también comencé a chupar, mi boca se llenaba de su carne, mi lengua no dejaba un resquicio sin conocer, sus gemidos se confundía con los míos, como pudo me liberó de mi prisión de tela y dejó al descubierto mi intimidad para que también disfrutarla. Se separó de mis pechos y voló hacía mi conchita, húmeda, depiladita, espectante. Y fue un 69 como hacía tiempo que no hacía. Nos devoramos como fieras hambrientas, salvajes, muy excitadas... Y acabamos en nuestras bocas con gritos de placer saliendo de las gargantas... Cuando nos calmamos nos miramos fijamente a los ojos... Y nos besamos confundiendo saliva con líquidos corporales, profundo, suave, divino. Y nos excitamos nuevamente y esta vez sí hubo penetración, despacito primero, profundo después. Mis caderas no cesaban de girar, mis pies apoyados del colchón las levantaron y seguían su ritmo, arriba y abajo, lento, rápido, girando, apretando, gritando, fui potra salvaje y él mi domador, en su espalda quedaron las marcas de mis dedos... Cuando acabamos nuevamente nos quedamos como estábamos hasta que la respiración se calmara, podía sentir sus fluidos y los míos resbalando por mis nalgas dejando en las sábanas de un hotel anónimo de Caracas la prueba de mi infidelidad...
Tuvimos varios encuentros más como éstos, pero debido a los problemas políticos y económicos que enfrenta mi país, él tuvo que despedir a varios de sus empleados y su esposa ahora lo acompaña todos los días para ayudarlo en su negocio, así que nuestras escapadas son muy esporádicas... Pero ya le tengo el ojo puesto a otro vecino de unos pisos más arriba que el mío... Voy a hacer mis movidas y a ver que pasa... Ya les contaré...

viernes, 23 de septiembre de 2011

No se por qué te quiero. Ana Belén y Antonio Banderas

MÚSICA DE PASIÓN





Viernes en la noche, tiempo de carnaval, las máscaras ocultan nuestra verdadera identidad. En medio de la noche dos cuerpos calientes se encuentran, se descubren a pesar de la intimidad. Saben sus nombres pero prefieren jugar al anonimato para que nada rompa la magia del encuentro. Se miran a través del antifaz, una chispa de deseo se deja ver en los ojos de ella, quiere salir de su rutina, experimentar nuevas sensaciones. Se ocultan en un callejón oscuro; a lo lejos, las notas de la fiesta aún de pueden escuchar. Ella lleva puesta una falda un poco por encima de las rodillas, (contrario a lo que casi siempre usa) y una camisa de botones que deja entrever la unión de sus generosos pechos. El viste jeans apretados que permiten vislumbrar su ardiente intimidad. Se miran, descubriéndose por primera vez, a pesar que ya llevan tiempo plasmando sus fantasías en las teclas de la compu. Se besan, tímidamente primero, bien profundo después. Sus manos recorriéndose, él acaircia su generoso muslo, va subiendo poco a poco hasta llegar al centro de su deseo, ella recorre su bulto por encima del pantalón. Su conchita está mojada, muy excitada, lista, preparada. Hace un lado el pequeño triángulo de su hilo e introduce poco a poco el dedo medio en su ardiente humedad. Ella lanza un gemido de placer, mete la mano por el cierre del pantalón y aprieta su dureza, eso hace que se excite aún más.  Cuando ya no queda tela entre los dos, se funden en uno solo, se agitan, se entregan  moviéndose con pasión, con deseo, el hambre de sexo los aprieta en un fuerte abrazo. Entrelazados se mueven como uno, sincronizados, con un deseo interior de azotarse, gozarse, amarse... Sinfonía de besos, lengua y saliva recorriendo la piel. Penetración al ritmo del deseo. Sus pechos son dos timbales que requieren de su boca para vibrar. Tu falo, flauta en sus labios que hace explotar. Erótico ritmo de caderas, movimientos continuos, al unísono,  melodía que desde las profundidades de sus más primitivos instintos los llena. Una armonía de sonidos ininteligibles, los que sólo son expresados por apasionados amantes. Cuerpos ardientes, con pasión y deseo, bailando con música de amor. Cuando acaban, cuando ya se ha consumado su primer encuentro, se miran a los ojos, intensamente y se hacen mil promesas de pasión, de encuentros escondidos, de volver a bailar al ritmo de la lujuria, al ritmo del corazón…

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ella tuvo un sueño...

     
    
Ros soñó que se despertaba en una cabaña solitaria a la orilla del mar. La brisa traía el suave olor del salitre y la bulla de las gaviotas al abalanzarse sobre un banco de peces para desayunar. Se levantó y miró por la ventana. El día estaba claro, el sol se asomaba tímidamente por el horizonte bañándola con su luz y su incipiente calor. Salió a la terraza y allí, sentado a orillas de la playa, estaba él. Era tal y como lo había imaginado, como lo conocía por las pocas fotos que habían intercambiado en la red. Bajó cautelosamente las escaleras, él aún no se había percatado de su presencia, tan absorto estaba contemplando el amanecer. Llegó a su lado, la brisa esculpía su vestido amoldándolo a su cuerpo de mujer madura. Debajo no tenía nada. Él la miró y con tan sólo un primer contacto de sus ojos su cuerpo se llenó de una deliciosa electricidad. “Hola” le dijo él. “¿Que tal?, que agradable sorpresa… ¿Cómo me encontraste aquí?”  “Me guió el resplandor de tu fuego…” respondió su futuro amante.
Se sentó a su lado, los pies jugando con la arena, se volvió hacia él y le dijo: “Me encanta que sea aquí nuestro primer encuentro, en este escenario tan divino”…
Luego acercó su cara a la suya para mirar más de cerca a través de sus ojos. Y sus bocas se unieron, tímidamente al principio, una sensación de paz y felicidad invadió toda su piel. Poco a poco el beso se fue haciendo más intenso, rodaron sus cuerpos sobre la arena y ella quedó encima, besándolo, acariciándolo hasta donde alcanzaban sus manos. Entre beso y beso, entre gemido y gemido, de sus gargantas sólo salían sus nombres acompañados de palabras dulces al principio, eróticas a medida que se hacía mas profundo el deseo.
Se desprendió de su vestido ofreciéndole sus prietas carnes, su firme cuerpo, sus redondas caderas ya maduras, sus senos turgentes…
Él le acarició la espalda, estremeciéndola, apretó sus nalgas fuertemente, ella podía sentir su dureza, se incorporó y de repente ella fue amazona y él caballo salvaje al que había que domar. Se sentó sobre su enhiesto pene, introduciéndolo muy lentamente en su húmeda vagina, podía escuchar como él rechinaba sus dientes de placer. Y comenzó la pelea, caballo-jineta…
Sus senos se movían acompasadamente al ritmo de cada embestida, él los apretaba, los pellizcaba, los halaba, haciendo que su deseo creciera más y más... Cuando estaban a punto de alcanzar el máximo paroxismo, él les dio vuelta para quedar encima de ella, y acometiéndola con salvajes empujes, acabaron juntos en una comunión de fluidos, agua de mar, arena y sal y con sus nombres pronunciados en gritos que hacían competencia al graznido de las aves en su vuelo matutino…
Pero no todo terminó allí, seguían sedientos de ellos mismos, aún abrazados subieron las escaleras, entraron a la cabaña y se dirigieron a la ducha… Enjabonaron concienzudamente cada uno las partes del otro. Él se agachó delante de ella y con su sabia lengua comenzó a lamer su monte venusino, limpio de vellitos, abriendo sus gruesos labios hasta encontrarse con su clítoris. Ella abrió sus piernas lo más que pudo, apoyando una en su hombro para facilitar el fellatio. Se sintió desfallecer de deseo, sus caderas apoyadas en la pared comenzaron a girar al ritmo de sus lamidas, se apretaba los senos y le pedía más y más.  Él subió con la lengua acariciando su vientre hasta llegar a su pezón izquierdo, sabe que eso la excita aún más… Sus bocas se encontraron nuevamente y así, con el agua de la ducha corriendo entre ellos, se volvieron a fundir, de pie, contra la pared…
Y se pasaron a la cama, donde pasaron todo el día conociéndose, descubriendo sus rincones y sus mentes, alimentando sus cuerpo y sus espíritus, pasando del deseo al amor, a la compañía, a las conversaciones frugales, banales, algunas sin sentido, otras profundas que hicieron que se gustaran más y más...
Cuando ya estaba por cerrar el día, cuando se dieron cuenta que la noche traería el sueño y con él la despedida, la increpó: “Deseo hacer mío tu culito virginal…” Ella se asustó un poco, nunca había sido penetrada por allí, siempre podían más el dolor y el pudor… Pero le dijo “Sí sabes como hacerlo sin que me duela, será todo tuyo...” Se dio vueltas, acomodando sus rodillas entre las sábanas, ofreciendo su último vestigio de dama puritana… El comenzó acariciándole el trasero, suavemente, con las manos completas, con los labios, con la lengua… Poco a poco comenzó a abrir sus amplias nalgas hasta encontrar el hoyito deseado, con movimientos expertos de su lengua comenzó a lamerlo, besarlos, olerlo, quería sentir como se relajaba, humedeció un dedo en su vagina y lo fue introduciendo poco a poco, casi imperceptiblemente para que no se asustara, y comenzó a girarlo como queriendo ampliar el espacio para que entrara su pene… Cuando la sintió ya lista para él, lubricó su dureza en sus fluidos  y la penetró con la delicadeza de un artesano del vidrio, despacito, con todo el amor que salía de su corazón porque no sólo no quería perder la oportunidad de poseerla sino porque no quería hacerle ningún daño… Ella se dio cuenta de lo sabroso que era y comenzó a mover rítmicamente las rodillas, su mano en su vagina masturbándose al mismo tiempo, los empujes se hicieron cada vez más fuertes, los gemidos subían en su intensidad … Y acabaron juntos nuevamente, otra vez, como había sido todo el día… Y ella fue feliz y él maravillado y los dos se agradecían, se besaban, jugaban, reían  y hasta lloraban… Y la noche los arropó en su negro manto y el sueño los venció y se quedaron dormidos abrazados, empiernados, besándose, sonriendo, amándose…
Y Rosario despertó de nuevo pero esta vez estaba en su propia habitación, su monotonía roncaba a su lado, se recordó de su sueño y una pícara sonrisa se asomó en sus labios… Su vida era feliz, pero ahora, con el complemento de su amante onírico y virtual, sentía que estaba completa. Quiso que llegara pronto la noche para que su poeta acudiera a su lado de nuevo, en su sueño otra vez, convertido en cualquier criatura terrestre, quien sabe, un caballo por ejemplo, y la hiciera gozar y sentir todo nuevamente..
Pero esa es otra historia…

miércoles, 14 de septiembre de 2011

ARDIENTE






















El viento me lleva hasta tu alcoba
Llego desnuda vestida de fuego
Te beso. te muerdo y te lamo
Cúbreme mi amor con caricias todo el cuerpo.
Hoy no escribiremos poemas
Cerraremos por esta noche los pergaminos
Quiero contigo realizar todas mis fantasias
Para que sientas en carne viva mi sensualidad
Que te fascina.
Te déjare llegar hasta donde más te exita
Donde la hoguera de mi vientre es lava ardiente
Me haras reir como loca y al final de este sueño
Te quemarás con el aliento de mi boca.
Tu alimento será mi cuerpo
Morderas la fruta afrodisíaca más apetecida
Y llevarás en la frente una corona de laureles
Soy tu diosa de marmol, tu piramide egipcia y
Me levantaré erguida entre tus paredes.
Te daré luz con mi estrella dorada
Perfumaré tu aliento con mi perla sagrada
Dáme el viril fuego de tu vida y de tu sangre
Quiero darte la dicha de sentirte mi dueño
Y que mueras de pasión infinita bajo mi llama
Que importa mi amor si no podemos mirar
La luz de un nuevo día.
Diosa de Fuego

lunes, 22 de agosto de 2011

Poetisa soy para ti






Soberana como una reyna
De pluma ligera dices que soy para tí
Hembra soñadora en tus brazos
Describiendo en cada poema una ilusión...

Me preguntas mi querido poeta
¿Que cual es el origen de mis fantasias?
¿Que cual es el imperio que me domina,
Desde el infinito como si fuera una estrella?

Que no te importen los críticos
Que no valoran mis escritos
Si tu sabes mi querido poeta
Qué eres tú quien da vida a mis poemas...

¡Yo soy fuego, pasión encendida!
Con mi sensual pluma imprimo
palabras que traspasan tu mente
¡Ardientes versos escritos para tí !

Quiero dejar huella para que nunca me olvides
En cada estrofa que escriba robarte la calma
Quiero por tus ojos entrar lentamente
Y llevarte conmigo a vivir mis sueños eróticos
¡Ven poeta y vive a mi lado las mas ardientes
Fantasias para ti nunca experimentadas!

lunes, 15 de agosto de 2011

Sueños





Bajo el letargo de mis solitarias noches
Noctámbula y dormitada me desviste tu mirada
Tan lejos de tu cuerpo mis manos te han buscado
En cada temblor,en cada arrebato puedo sentir que estás a mi lado.

Tus dedos maravillosos he sentido que me buscan
Me han tocado como si fuese un arpa los costados
Tu aliento cálido me arrulla y se me arquea la espalda
y vas estrujando mis senos en la intimidad de la penunbra.

Callada resisto a esas tus caricias
Muchas noches tiernas y otras salvajes
A esa sed de tu boca que no se sacia nunca
Y esa lengua tuya que siento furiosa cuando la enredo entre la mía.

Y soy sombra sobre tu cuerpo
Soy fiera y tu eres mi presa
Soy humedad en tu boca hambrienta
Eres sueño y fantasía, bloqueo total dentro de mi mente.

Viva en tu carne me lleno de placeres en torno a tu sexo
Bebo del azúcar que viertes sobre mi boca
inocente, pervesa y sin tabúes te invito
Para que vengas e ingieras del más dulce de los venenos.

¡Ah como me sigue gustando sonarte así, tan mío!
Sentirme diosa de porcelana que se quiebra entre tus manos
Venus envuelta en fuego por ti en las noches
Y cuando despierto me quedo pensando, ¿cuándo podré tenerte?                                                                
Hacerte el amor como lo he soñado yo
Como lo has soñado tú
A solas en esta habitación
consumando el mismo acto que contigo consumaría
Sigo esperando ese día 
que estaré  junto a ti, amor.
~*~ Diosa De Fuego ~*~

viernes, 5 de agosto de 2011

AÚN EN SUEÑOS ME PROVOCAS!!!

En medio de la noche sentí un cosquilleo en la espalda, unos dedos dibujaban mi columna hasta perderse en el infinito, acariciaban mis glúteos y un gemir hizo llenar mis pulmones de aire, otra mano se deslizaba sobre mi pierna. Cada poro de mi piel se electrizaba con su tacto. Su cuerpo estaba contra el mío, su aliento penetraba en mi pelo, sus labios chocaban contra mi cuello. Intente girarme para buscar sus labios y fundirme en ellos, pero con suave fuerza me mantuvo en mi sitio, él no quería mostrarme su cara.
Yo permanecí quieta con miedo de que fuera un sueño aquello, que se desvaneciera.
Disfrutaría cada segundo de lo que me diera, sus manos se movían por mi cuerpo dibujando con sus dedos mis curvas.
Al encontrarse con mis pechos, pude oír su voz ó mejor dicho su jadeo sensual que hizo que mi cuerpo reclamara más de él.
Quería más, no era suficiente con sus caricias, mi cuerpo excitado se estremecía, entre jadeos le pedía que me hiciera suya, necesitaba sentirle dentro de mí.
En un solo movimiento brusco y firme le tenía sobre mí y por primera vez sentí sus labios sobre los míos, primero un tímido beso de reconocimiento, al separar sus labios de los míos me incorpore y los busque hasta encontrarlos de nuevo, esta vez no había timidez, nuestros labios se entregaron el uno al otro reconociéndose, milímetro a milímetro, nuestras lenguas jugaron hasta que nuestros labios adormecidos se separaron para seguir caminos diferentes.
Los míos buscaron su pecho firme donde mi lengua dibujo sus pezones, sus labios siguieron el camino de mi cuello dejando un rastro de fuego desde mi oreja hasta mi mentón.
Notaba la solidez y la dimensión de su miembro, sentí la humedad entre mis piernas al pensar de recibirlo dentro de mí.
Con mis manos rodeé su miembro acariciando su piel, tanteándole y dirigiéndole hacia donde quería sentirle, estaba enfebrecida por el deseo, necesitando sentirle dentro de mi cuerpo, su erección estaba dura como el acero y caliente. Levante las caderas para recibirle, su miembro se puso en mi compuertas, latía entrando en mí y mi cueva le daba la bienvenida. Su envestida fue fuerte y profunda, no pude reprimir un gran gemido de placer. Luego embistió con más dureza, bajó su cabeza hasta mi hombro y enrede mis dedos sobre su pelo a medida de que el incrementaba el ritmo, mi cuerpo y su cuerpo temblaban a la espera de la llegada del orgasmo.
Nuestros cuerpos cayeron exhaustos y nos fundimos en uno.
Nuestros labios se buscaban una y otra vez, nuestros cuerpos desnudos y enredados el uno con el otro, en un abrazo eterno. De sus labios salieron las más dulces y cariñosas palabras, definiendo lo que siente por mí. Cuando ya casi me quedaba dormida, busqué su mirada pero ya había desaparecido, todo había sido un sueño, un dulce sueño.
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εїз  ® ø § å ® î ø εїз

jueves, 28 de julio de 2011



¡Bésame esta noche ! 
despacio, suave 
quiero sentir tu cuerpo 
sabiamente enredado al mio 
quiero que me saborees 
que me vuelvas loca 
quiero derramarme 
muy suave en tu boca. 
Quiero que me lleves 
por dulces caminos 
que mi apasionada piel 
encuentre motivos. 
Que me sofoques 
que me enciendas 
que perfumes 
mi sexo con dulces 
sabores. 
Quiero que tu lengua 
desaforada,pervertida 
invente un 
decálogo de pasiones. 
Quiero que me mires 
de esa forma loca 
sabes que me provocas 
que no resistiré. 
Quiero que me aprietes 
contra tu vientre ardiente 
tu falo incandescente 
que no me deje respirar. 
Quiero que muy fuerte 
abraces mi espalda 
que derrames 
tu esencia una y otra vez... 
Que el temblor de 
nuestro cuerpo 
se vuelva dulce aroma 
donde ardamos 
prisioneros 
y no podamos alejarnos de él. 
Quiero que me sientas 
muy profunda en tu cuerpo 
que penetren mis sentidos 
que tu piel me calcine 
quiero que tu boca 
me lleve prendida 
como loba en celo 
que me vuelvas loca. 
Quiero que tu cuerpo 
tu viril figura 
se acople a la mia 
se funda en mi piel. 
Jadeos,gemidos 
y mis gritos locos 
cuando mi lunar lujurioso 
es sabiamente encendido. 
Quiero esta noche 
que me toques suave 
ardiente,fogoso 
que me vuelvas loca. 
Quiero que me hagas 
todo lo que pienses! 
que me pierdas el respeto 
que no guardes nada. 
Quiero que te sientas 
el hombre 
mas ardiente 
el hombre mas excitante 
el más desenfrenado y loco.

MONICAEROTICA